Si eres lector habitual de nuestra web, sabrás que el concepto que vertebra todo nuestro trabajo de reflexión y de campo es el de la identidad sonora de Canarias. Un concepto en el que El Cloquido trabaja en torno a tres ejes principales: paisajismo sonoro, habla canaria y manifestaciones musicales. Todas, aunque no siempre unidas ni en la misma medida, conforman esta identidad particular que los canarios percibimos como propia en nuestro día a día.
La música folklórica (o cualquier género musical), la lengua hablada en común, las actividades que cada uno realiza y todos los objetos sonoros que se perciben en la vida forman parte de una identidad y memoria colectiva. Un individuo que crece en un entorno acústico determinado está acostumbrado a ciertos sonidos e incluso a ciertas expresiones musicales y a lo largo de su vida unos objetos sonoros desaparecerán mientras que otros se incorporarán a su escucha de acuerdo a las actividades que vaya realizando.
Julian Woodside, La historicidad del paisaje sonoro y la música popular
En este sentido, y dada la especial importancia que lo sonoro tiene en la conformación identitaria del canario, destacamos la enorme presencia que los paisajes sonoros han tenido en la obra artística de múltiples grupos en las Islas. Desde simples introducciones o interludios en los que el paisaje sonoro ejerce una función meramente descriptiva o de ambientación, hasta obras y discografías completas que han tenido en los sonidos naturales y sociales de Canarias su principal material creativo, llegando casi a sustituir los sonidos a las notas de la partitura.
Por lo tanto, podemos decir que el objetivo de esta serie de artículos que hoy empezamos a compartir, insertados dentro de la sección Canarias Musical, no es otro que trazar un eje cronológico que nos permita rastrear la historia de toda esa música generada a partir de paisajes sonoros, y que nos hace pensar una vez más que la presencia del sonido en Canarias es parte intrínseca de nuestra forma de entender el mundo. Folklore, new age, etno chill out… Múltiples géneros y formatos en los que los sonidos de nuestra identidad han sido incorporados de forma deliberada y con una clara intencionalidad expresiva y simbólica.
Dice el musicólogo Julian Woodside que cada expresión sonora se ubica dentro de un contexto sociohistórico y toma referentes de paisajes sonoros específicos. Esta premisa es una síntesis de lo que la identidad sonora significa, y es aplicable a todos los artistas y discos que serán analizados en esta sección. Entre ellos, Ildefonso Aguilar, el primer artista que te acercamos en el día de hoy.
Aunque nacido en Salamanca (1946), Ildefonso Aguilar es un conejero con una honda vinculación a Canarias y a su historia musical. Artista multidisciplinar, ha desarrollado su faceta creativa en campos como la pintura, la fotografía o la música, siempre con un claro compromiso con el paisaje volcánico de Lanzarote, auténtico leitmotiv de toda su obra. La elección de Ildefonso Aguilar como primer músico en esta sección no es casual.
Fue pionero en Canarias y en el mundo en lo que posteriormente se conocería como new age. Su primer disco, Erosión, fue toda una revolución no sólo por ser el primer disco editado en la isla de los volcanes, Lanzarote, sino también por su concepción vanguardista y experimental de lo sonoro. Para el historiador de la música canaria Alejandro Ramos Martín, el disco “se puede considerar la primera obra minimalista facturada en Canarias y una de las primeras a nivel mundial, ya que sólo músicos visionarios como Brian Eno o el griego Vangelis la habían abordado antes de que palabras como new age fueran acuñadas”. Un disco grabado en el año 1978 en Frankfurt, Alemania, y editado por los sellos Geo Ediciones y Sono Isla, con ilustraciones del propio Ildefonso Aguilar. Para el propio autor, como recoge Alejandro Ramos en su genial libro “La discografía canaria del siglo XX”, Erosión “es una reflexión acerca de los sonidos de la tierra y del espacio de Lanzarote. La Génesis de la isla y su metamorfosis. Los sonidos del paisaje”.
Para que te hagas una idea de lo que llevamos hablando durante todo el artículo, es decir la íntima vinculación entre música y paisajismo sonoro en relación a la identidad sonora de Canarias, te compartimos en El Cloquido una pequeña selección de lo que uno puede escuchar en esta genial obra. La misma está dividida en cuatro partes:
Primera Parte (16:32)
1.1 Elementos
1.2 Evocación
1.3 Transformación
Segunda Parte (18:42)
2.1 Meditación Y Acercamiento A La Génesis
2.2 El Vuelo Del “Bu” Ácromo Y El Despertar Del “Bu” Rojo
Tercera Parte (19:32)
3.1 Magma
3.2 Perdido Entre Las Arenas Del Siroco
3.3 Un Instante En El Vértice
Cuarta Parte (18:20)
4.1 El Paisaje Posible
4.2 Sobre Cómo Las Lavas Cubrían La Isla
El fragmento que a continuación te ofrecemos corresponde a la pieza titulada “Sobre cómo las lavas cubrían la isla”, donde podemos apreciar el uso de sintetizadores monofónicos acompañados por el sonido del viento de la isla de Lanzarote, como ejemplo de lo que Ildefonso Aguilar llamaría poéticamente “música visual”.
Ildefonso Aguilar_Sobre como las lavas cubrian la isla
Su música basada en el paisajismo sonoro daría paso posteriormente a artistas como Juan Belda, Enrique Mateu o Javier Segura, de los que hablaremos en futuros artículos de Música y paisajes sonoros en Canarias.
Foto de portada de Sylviane Moss, en Timanfaya, espacio perteneciente a los Parques Nacionales de Canarias

