Seguimos en El Hierro, yéndonos en esta ocasión a El Sabinar para escuchar los sonidos que se transmiten a través del interior de los troncos de las sabinas. Son producidos por el viento, que constantemente mueve sus ramas, y también por las vibraciones del suelo, en contacto con sus raíces. El mismo hidrófono que usábamos para grabar bajo las aguas del Mar de las Calmas ahora nos sirve, mediante un adaptador, como micrófono de contacto con el que captar los sonidos de objetos o cuerpos a través de sus superficies. Visto de otra forma, lo que hoy les traemos es el sonido del alisio y la vibración de El Hierro a través del filtro natural de una sabina.
Con pocas grabaciones había conectado tanto con Canarias como con esta, y no habría palabras para expresar lo que sentí durante los diez minutos que pasé, en medio de la madrugada herreña, escuchando este evocador y telúrico sonido que hacía más fantasmagórico aún el paisaje nocturno que tenía ante mí.
Debido al tipo de grabación, recomendamos escucharla con auriculares o con un equipo de sonido con realce de graves.
Fecha grabación: 09/12/11 | Hora: 02:24 | Duración: 2’36” | Ver y escuchar en el mapa.
Esta peculiar forma de acercarnos a los sonidos del lugar no es casual —ni única, también hicimos una grabación del paisaje sonoro nocturno que publicaremos próximamente— y es que la singularidad principal de El Sabinar reside precisamente en la profunda influencia que el viento ha tenido sobre los troncos de la vegetación que alberga. También es intencionada porque queremos que este sonido sirva de voz a nuestra flora, que pide respeto y protección ante los numerosos y vergonzosos desacatos que cada día perpetran los seres humanos. En el caso particular de El Sabinar, era en 2010 cuando leíamos esta noticia sobre las distintas agresiones que estaban recibiendo las sabinas por parte de los que hasta allí se acercan: arrancarles ramas de recuerdo, grabar sus nombres sobre el tronco o, incluso, subirse a ellas.
Un año después, y gracias a las oportunidades que ofrece internet, un seguidor de Brian May le hacía llegar la noticia ya que era conocedor de la conexión especial del guitarrista de Queen con las Islas, en concreto con El Sabinar, lugar que fuera portada de su disco Another World (1998). El músico no dudó en denunciarlo a través de su blog, donde llega a pedir perdón a la sabina en caso de que la difusión que pudiera haber hecho del sitio hubiese intensificado el número de visitas y su desgaste. Como también precisa, no necesitó tocar la sabina hacia la que había peregrinado en busca de una imagen con mensaje, y lo mismo hicimos nosotros: solo nuestro micrófono se apoyó sobre su superficie para traerles ahora el sonido de su interior, de su alma viva y perenne.
Como pide en su página una traducción al español de su texto, a continuación la presentamos y difundimos entre nuestros lectores:
La Sabina de El Hierro —y Another World— en peligro, por Brian May.
Traducido por Sergio Gómez Brito respetando las enfatizaciones del autor.
[Ver el artículo enviado POR Sergio en CARTAS]
Esta imagen, y el texto que la acompaña, me hizo sentir muy triste. Me estremecí, porque es algo que por mucho tiempo había temido.
Para mí representa una enfermedad clave extendida en la Raza Humana… como dice en el artículo… falta de respeto.
Este bello árbol, como saben, es muy especial para mí. Viajé para verlo cuando buscaba una imagen con la que transmitir un mensaje en la portada de mi álbum en solitario, Another World. Para mí, el árbol simboliza una forma de pensar. Es uno de un pequeño grupo de sabinas (una especie poco habitual de coníferas perennes que solo se encuentran en las Islas Canarias) que se ubican en un saliente desabrigado donde están constantemente expuestas a fuertes vientos que llegan desde el mar. Para sobrevivir, las sabinas se doblan modelándose a sí mismas con formas extrañas y nudosas, en una manera tal que les permiten “dejarse llevar por la corriente” en lugar de oponerse directamente a las fuerzas de la Naturaleza. Son como pequeños bonsáis naturales, de verdad, y los japoneses están muy en conjunción con este tipo de apreciación de la supervivencia a través de la armonización con las líneas de corriente de la Naturaleza. Mientras estaba creando el álbum Another World me encontraba en una profunda crisis personal, buscando la manera de hacer algo similar —encontrar fuerza inclinándome antes que permaneciendo rígido ante las insuperables fuerzas del cambio—.
Había descubierto una foto de este maravilloso Árbol en una revista… entonces, sin saber casi nada sobre él, emprendí una especie de peregrinación para conocerlo. Vive en una bella y pequeña isla en Canarias llamada “El Hierro” —la más pequeña de las Canarias habitadas—. Para mí fue un viaje totalmente mágico; la pequeña isla era escasamente visitada por turistas en aquellos días y, por ello, habitada casi exclusivamente por gente del lugar que entendían cómo de valioso era el estado de la isla, como un trabajo de la Naturaleza apenas dañado.
El primer momento en el que definitivamente vi la Sabina fue electrizante. En la realidad se parecía mucho más a como la había imaginado —una dama elegante con un trágico y largo sufrimiento, con su cabeza echada hacia atrás y su pelo y prendas revueltos por el viento, en un acto de sumisión a los elementos—. La magia es que en la Sumisión —“¡Haz tu peor acción!”—… está el Desafío, llevándola a su victoria final. Hay otra analogía… con los milagrosos mecanismos del programa de los Doce Pasos: “Admitimos que éramos impotentes”, dice, y en esa confesión vino el empoderamiento con el que vencer las aterradoras garras de la adicción. Admitir la impotencia ante una depresión incipiente es una poderosa técnica que me enseñaron más tarde en Cottonwood (Arizona).
Bueno, probablemente me esté desviando del tema, pero cuando estábamos allí capturando con la cámara el momento de mi encuentro con el árbol sentí un profundo respeto por él y nunca toqué una sola ramita. Pero recuerdo sentir una preocupación, durante toda la aventura, de que yo podría, al dar a conocer el árbol, hacerlo más vulnerable al maltrato. Una parte de mí quería irse y dejarlo tranquilo, dejando el secreto del árbol en una pequeña comunidad. Incluso publiqué una petición en ese momento para que cualquiera que siguiera mis pasos mostrase el mismo respeto que yo y valorase esta criatura viva única.
Bueno, no sé si fue por mí o no, pero siento una profunda tristeza al ver esta imagen de la profanación de la Sabina por los turistas. Me pondré en contacto con las autoridades de El Hierro para ver si hay algo que pueda hacer para proteger este fabuloso árbol que ha triunfado sobre los Elementos pero que podría ser matado por la ignorancia y la falta de atención de la gente. Pero mientras tanto, si alguien con alguna influencia lee esto, intentemos extender la idea de que el respeto por la vida de cualquier tipo es la clave para una mejor forma de vida. Puede que alguien sea lo suficientemente amable como para traducir este mensaje al español. Pero tengo una incómoda sensación al mirar la ropa de esos turistas que me hace sospechar que no eran españoles aunque sí de algún lugar mucho más cercano a mis propias islas.
A mi Sabina… mis rendidas disculpas… espero no haberte hecho la vida peor al hacerte una “celebridad”.
Brian
Enlace al texto original en su blog.
Foto usada en la diapositiva de la página principal: Carlos Mateo © 2011.




