Hoy, con este nuevo canarismo, retomamos el tema del mundo de la poesía improvisada en Canarias.
La tradición oral en Canarias ha sido desde siempre, y en cualquiera de las coplas populares que existen (isas, folías, arrorrós, décimas, etc.) pieza fundamental que nos permite entender la dimensión que la transmisión oral adquiere en un territorio en el que, hasta hace relativamente poco, lo popular era sinónimo de lo oral.
El canarismo punto, en la acepción que hoy nos interesa, es como se conoce en Canarias a la música y forma de cantar e improvisar las décimas, aunque también otras formas métricas, por ejemplo estrofas de cuatro versos, tan comunes en isas y folías.
Casi siempre el punto es acompañado por un laúd y una guitarra, y a veces por claves, acordeón o tres. También es conocido como punto cubano, por ser Cuba el lugar de donde nos viene la tradición.
En una esquina del mostrador, sentados en un banco, dos tocadores con guitarra y laúd comenzaron a cantar puntos cubanos.
Juan López Vega, La sombra de la cucaña, p. 26
Sobre el origen de la palabra, el verseador y filólogo Yeray Rodríguez, indica que el nombre deriva “probablemente y según apuntan algunos estudiosos, del punteo que el instrumento de plectro, sea laúd, laudino, bandurria o tres, realiza.”
Debemos señalar una clara diferencia. Así como la décima de tradición oral es fruto de una transmisión colectiva, heredada, la poesía improvisada, en este caso, a través del punto y la décima -aunque no siempre-, es fruto del genio individual del verseador, como señala el filólogo Maximiano Trapero (2001:63).
Vinculado al canarismo punto, cuando hablamos de punto cubano, están las voces canarias decimista, versar, versero, verseada y verseador o versiador.
Este canarismo nos permitirá la próxima semana, en la nueva entrega de Canarias musical, hablar en profundidad de esta manifestación musical canaria que nos hermana con los pueblos del Caribe, por ser el punto cubano un ejemplo claro de lo que algunos han dado en llamar folklore de la emigración, por su carácter de ida y vuelta a lo largo de la historia de Canarias.
Pero los indianos también generalizaron la afición al punto cubano. Sus letras se cantaban al son de la guitarra y el laúd. Composiciones aprendidas en Cuba o creadas por los poetas locales.
Lorenzo Perera et ál, Las Coplas de Años Nuevos de Arure (La Gomera), p. 40

