Escúchala en cápsula: Audiocápsula – terrero
Locución: Sergio, Valeriano | Duración: 4’52” | Música: Chipude, José Antonio Ramos; Dinner at eight, SuperstereO
La palabra de hoy tiene muchas acepciones en Canarias, y por eso la entrada es algo heterogénea y diferente a lo habitual. Repasaremos todas, aunque será con una de ellas con la que continuaremos el sábado al escuchar un paisaje sonoro que la ejemplifica.
Siguiendo el orden del Diccionario histórico-etimológico del habla canaria, de Marcial Morera, la primera de ellas se refiere a una casa de un solo piso, usándose en femenino. La primera cita que encontramos es del siglo XVI:
Venta que Luis de Morales [...] y Martín Alonso [...] hacen a Pedro de Argueta y a Bastián de Argueta [...] de unas casas terreras que tiene en el valle de Santa María de Betancuria.
Manuel Lobo Cabrera, Los antiguos protocolos de Fuerteventura, p. 67
Esta voz deriva de la palabra del español general tierra, del latín terra, y el sufijo adjetivador designativo de relación -ero, por influencia del término portugués terreiro.
Fui andando hasta llegar al grupito de cinco o seis casas alineadas al extremo del aeródromo, todas terreras y con pequeños jardincillos.
Isaac de Vega, Cuatro relatos, p. 111
También en femenino designa a los muros de tierra o escombros que son usados como contención o resguardo, principalmente en Gran Canaria.
Los muros de tierra, a veces revestidos de mampostería, que sirven de contención al estanque de barrial o sea al abierto en el mismo terreno, se llaman las terreras del estanque.
Luis y Agustín Millares, Léxico de Gran Canaria, p. 175
Por extensión semántica, y con el mismo origen que las anteriores, aquello que está cerca del suelo se dice que es terrero o terrera.
La muchacha resultaba breva de gajo terrero, más que desarbolada guinda de vareo.
Pancho Guerra, Cuentos famosos de Pepe Monagas, tomo 3 de las Obras Completas, p. 287
Un espacio de tierra limpio también es llamado terrero, por influencia nuevamente de la voz portuguesa terreiro ‘espacio de tierra amplio, plano y despejado’. Este espacio puede estar preparado para realizar juegos, bailes o competiciones como encuentros del juego del palo.
En esos bailes populares, las viejas están acurrucadas detrás de las jóvenes, entretenidas en hilar, pero si hay buenos tocadores entonces saltan al terrero y bailan folías y seguidillas [...]
Isaac Viera, Por Fuerteventura. Pueblos y villorrios, p.99
De la anterior acepción tenemos la expresión dar terrero, que da permiso para bailar.
Los mozos forasteros, que han acudido desde tres o cuatro leguas, esperan paseando ante la puerta, desgarbados y tímidos, a que se les dé el terrero [...]
José Rial, Sed… novela majorera, p. 94
También el espacio o franja de tierra más o menos nivelado y apisonado delante de la fachada de la casa campesina se denomina terrero, principalmente en La Palma.
Si, por arriba, lo más característico de estas casas es el tejado, por el pie lo más típico es el patio frontero, empedrado o de tierra apisonada, en que se hace gran parte de la vida, al favor del buen clima. Este patio recibe en Canarias, por lo menos en La Palma, el nombre del terrero.
José Pérez Vidal, Estudios de Etnografía y Folklore Canarios, p. 24
Denominamos también terrero a aquella zona en forma de círculo dentro de un cultivo donde no han crecido bien las plantas.
Este año no estoy contento con las papas mías porque estoy viendo muchos terreros.
Gonzalo Ortega Ojeda, Léxico y fraseología de Gran Canaria
Ya en la lucha canaria, el campo circular donde se enfrentan los luchadores se denomina terrero. También por este nombre conocemos al recinto que lo incluye.
Te quedaste solo en el terrero frente al bando de la desgracia dispuesto a seguir trabando lucha hasta que tuvieras resuello.
Alfonso García-Ramos, Guad, p. 196
De esta acepción aparecen las expresiones ¡abran terrero, señores!, que ordena a los luchadores que están entrenando a que abran el círculo de la brega, estar falto de brega, cuando un luchador presenta falta de entrenamiento, o quedarse con el terrero, cuando un luchador vence a todos sus contrincantes, pero también en cualquier competición o negocio.
[...] el Guerrero de Gáldar había tumbado arreo arreo cinco hombres y llevaba trazas de quedarse con el terrero.
Luis y Agustín Millares, Los intertes, p. 227
Como decíamos al principio, continuaremos este sábado con esta definición al escuchar un paisaje sonoro tomado en el interior de un terrero. La siguiente cita del siglo XIX es una buena aproximación de lo que escucharemos entonces:
El terrero se revuelve, los gritos aumentan, unos dicen que se dé la lucha por revuelta.
Anónimo, Costumbres de esta tierra, p. 79

