Escúchala en cápsula: Audiocápsula – callao
Locución: Sergio, Valeriano | Duración: 3’47” | Música: Chipude, José Antonio Ramos; Dinner at eight, SuperstereO
Nueva semana temática en El Cloquido dedicada esta vez a nuestras costas. En concreto hoy hablaremos de los frecuentes callaos, por donde caminaremos el sábado en una nueva entrega de audiopasos.
Dentro del español general, la palabra callao es un canarismo sinónimo de canto rodado o guijarro, y así lo encontramos en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de Joan Coromines, donde aparece lo siguiente: Como en castellano es solamente término dialectal canario, y vocablo del lenguaje de los marinos [...], debe ser portuguesismo. Lo anterior adelanta parte de la etimología de la palabra, sobre la que volveremos después. A continuación mostramos dos ejemplos de su uso, el primero del siglo XVI y el segundo del XX:
Aquí corre mucha agua y hay más de cincuenta brazas de fondo arena y callaos.
Pedro Sarmiento Gamboa, Viajes al estrecho de Magallanes, p. 152
Me parece estar viendo la expresión de los hijos, sobrinos y demás parentela, al ver lo que salió del baúl: callaos. Callaos de la marea, redondos y pesados como el plomo.
Leandro Perdomo, Lanzarote y yo. Crónicas y cuentos, p. 61
El canarismo de hoy tiene también una segunda acepción para referirnos a aquellos espacios cubiertos por cantos rodados (por ejemplo, en playas o barrancos), y de ella presentamos otros dos extractos:
Una vez en el callao, a pocos metros de ella y en uno de los salientes de la cala, vio la primera trinchera.
Esperanza González-Grimón, Puentes al paraíso. Relatos en Gran Canaria, p. 132
Cuando los operarios del circo llegaron con sogas y redes, Bubú ya había desaparecido, Dios sabe en qué dirección, traspasando el recinto e incluso las márgenes del callao.
Anelio Rodríguez Concepción, El león de Mr. Sabas, pp. 8-9
En cuanto a la etimología, tanto el ya nombrado Joan Coromines como Marcial Morera, apuntan que el origen de esta palabra proviene de la voz portuguesa calhau, ‘pedazo de roca dura’, ‘piedra suelta’, y también María Moliner contempla en su diccionario esta hipótesis.
Derivado de la palabra callao es callaíllo, usado cuando el terreno está formado por una mezcla de callao menudo y arena. Resulta difícil encontrar un sinónimo dentro del español general y nos sirve de ejemplo para mostrar la riqueza del léxico canario, en especial cuando se trata de describir con precisión nuestro espacio físico. También, y dependiendo de la textura del callao, tenemos callao carraspento (también llamado callao de alisar el agua), de superficie muy rugosa y con el que se desbastan las protuberancias de las piezas de alfarería, o el callao de alisar en seco, de superficie muy lisa y compacta que se utiliza también en alfarería para el pulido final. Además, la acción de bruñir, alisar o pulir es denominada dar callao.
La voz de hoy nos permite también introducir la ultracorrección, fenómeno lingüístico que ocurre cuando, por deseo de adoptar un estilo culto o prestigioso, se deforma una palabra o construcción correcta por creer equivocadamente que es incorrecta. Así, sería ultracorrección escribir bacalado en lugar de bacalao, Bilbado en lugar de Bilbao o Silado en lugar de Silao, entre otros ejemplos. Dentro del español de Canarias podríamos citar el caso de burgado en lugar de burgao o, ya enlazando con la entrada de hoy, callado y calladillo, en lugar de las ya vistas callao y callaíllo. Aún así, callado y calladillo son voces contempladas en nuestras referencias habituales y en donde la etimología propuesta pasa por este fenómeno de ultracorrección.


Es frecuente la expresión “playa de callaos” cuando es el material dominante, en contraposición a otros tipos de costa arenosos o caletas. También se ve reflejada en nuestra toponimia, como por ejemplo Playa Callao Hondo (Arico) o Callao Salvaje (Adeje). Saludos
Gracias por la información, Tikanaren. Interesante su uso en la toponimia, y no solo en Canarias sino también en Perú:
En el antiguo lenguaje marinero hispano, callao significaba “guijarro” y “playa con piedras” (como son las playas chalacas) por extensión —este uso es aún común en las Islas Canarias. Hacia inicios del siglo XVII, este pequeño centro urbano ya recibía dicha denominación, como lo atestigua un documento de 1616 escrito por el cronista Martín de Murua:
«Dos leguas de la Ciudad de los Reyes está su puerto, dicho El Callao a causa de las muchas piedras que hay en él.»
http://es.wikipedia.org/wiki/Callao
En expresiones, nos faltaría también “mandar algo para el/al callao”, usada en La Palma con el significado de “tirarlo al lugar donde se vierten basuras o escombros”.