Este miércoles son nuestras dos páginas amigas, Bienmesabe y Tamaimos, las que proponen de forma indirecta la palabra que nos ocupa ya que justo este fin de semana hablaban sobre el gofio.
La primera web nos acerca, dentro de su magnífica sección El Revistero, un artículo de la publicación Mundo Rural en la que se abordan diferentes aspectos relacionados con la cultura del gofio. Por otro lado, en el pasado podcast Tamaimos comparaban una reciente noticia sobre sanidad alimentaria en Canarias con los innumerables beneficios que un consumo de este producto podría traer a nuestra sociedad.
Para profundizar en lo anterior, y como recomendación bibliográfica, contamos con el libro El gofio, un alimento tradicional canario, editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria. Estructurado en diez ensayos escritos por especialistas en cada uno de los temas tratados, esta obra desgrana varias de las dimensiones del gofio de una forma sencilla y muy didáctica. Para que se hagan una idea de lo amplio del estudio, citamos los títulos de los capítulos:
- La defensa del gofio desde el periodismo y la poesía.
- Ensayo acerca de las bases socioculturales del consumo de gofio en Canarias.
- Estudio de detalle de la red de molinos de agua de la Villa de La Orotava.
- Tecnología aplicada a las empresas productoras de gofio canario.
- El gofio, alimento seguro.
- El perfil sensorial del gofio canario.
- El gofio y su valor nutritivo.
- El gofio en la alimentación infantil.
- La prevención de la enfermedad cardiovascular. La dieta saludable y el gofio.
- Gofio y gastronomía.
Respecto a la etimología, estamos ante una de nuestras más representativas voces prehispánicas. Como también pasa con Tazacorte, para esta palabra hay varios paralelismos propuestos y uno de ellos es el dado en la bibliografía por Ignacio Reyes. Según este autor, el vocablo gofio proviene del amazigh gŭfūw ‘duna’, ‘montón, montículo’.
Debido a lo anterior, las referencias que tenemos son tan tempranas como esta del siglo XVI:
Hizo hacerles fiesta y gran banquete
de reses, gofio, leche, miel, manteca.
Antonio de Viana, Conquista de Tenerife, I, p. 77
Derivados de esta palabra son gofiado ‘comida a base de gofio’, gofiento o gofienta ‘que tiene la apariencia o alguna cualidad del gofio’, gofiera ‘en el molino, cajón en el que cae el gofio mientras se muele el grano’, gofiería ‘sitio donde se vende gofio’, gofiero o gofiera ‘vendedor de gofio’, gofileche ‘gofio con leche’ y gofión o gofiona, con tres aceptiones ‘relativo al gofio’, ‘que come mucho gofio’ o ‘natural de Gran Canaria’. Completaremos esta lista con una futura entrada relativa a las diferentes denominaciones que los gofios reciben según los cereales usados, el grado de tueste, el tipo de molienda o la elaboración final.
Finalmente, y como con tantos otros canarismos, la voz gofio fue llevada desde Canarias a países como Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, en los cuales se usa con el mismo sentido.


Una reflexión en paralelo:
“(…) En realidad deberíamos llamarla cocina popular canaria y en su origen era, como pasó con todas las cocinas populares, pobre en recursos y rica en imaginación, basada en lo poco o mucho que daba el campo, los animales o el mar, pero siempre obtenidos con gran esfuerzo. Curiosamente nos daba un pueblo enjuto, fibroso, sano, tremendamente luchador y hospitalario. Y digo esto pensando en que, como en otros lados del planeta, la alimentación de hoy en día, la extendida por las multinacionales de la alimentación, basada en grasas; verduras y carnes clonadas; con pescados que no lo son; bollerías grasientas y otros elementos que difícilmente podemos llamar comida, nos da un pueblo terriblemente homogeneizado (¿globalizado?) que poco tiene que ver con nuestra idiosincrasia, o por lo menos con aquel pueblo que permanece en el recuerdo histórico.”
en “Gastronomía y paisaje de Gran Canaria”, de Felo Botello
Interesante artículo el que aporta Josemi. Este tema lo expone el sociólogo George Ritzer en su obra “La McDonalización de la sociedad”, libro muy recomendable.