Esta semana la dedicamos al mar; hoy miércoles con el canarismo maresía y, el sábado, con un paisaje sonoro tomado frente a la costa.
La palabra maresía tiene tres acepciones. La primera la usamos para referirnos al aire cargado de humedad marina en las zonas de costa. Es un rocío salobre que también es arrastrado por la brisa tierra adentro. La maresía, además de que se puede ver como una neblina ligera en muchas de nuestras costas (foto de la entrada), también se puede oler. Es esta precisamente su segunda acepción: el olor a mar que percibimos en tierra hasta cierta distancia de la orilla. El siguiente ejemplo resume muy bien estos dos usos:
Se fue a vivir a una ciudadela de Los Llanos, pero la mayor parte del tiempo que le dejaban libre las faenas de la pesca, no lo pasaba en la casa sino en la plaza. O en algún lugar de la costa adónde, según decía él, llegara la maresía. La maresía, esa brisa húmeda y salitrosa que, aún en la costa trae aromas y fragancias de mares lejanos. Quizá penetrantes emanaciones de los fondos en que viven los peces, salidas a la superficie y arrastradas por la brisa hasta los lugares donde, tierra adentro, pasan sus horas nostálgicas los viejos lobos de mar.
Antonio Martí, Entre el cuento, p. 51
La tercera acepción nos describe un estado en el que la mar está agitada, parecido a la marejada.
¿Y su origen? Como con tantos otros canarismos pertenecientes al vocabulario marinero, debemos mirar hacia el portugués para encontrarlo. Así, maresía proviene del término maresia ‘olor intenso del mar junto a la costa, especialmente en la marea baja’. Además de la lengua portuguesa, la lengua gallega se refiere a ella como marusía.
Esta palabra no es la primera vez que aparece en la página y es que ya Iván la citaba como ejemplo en la entrevista que le hacíamos sobre diccionarios y habla canaria.
Tengo salitre en los labios
del sol y la maresía,
así me salen de amargos
los versos de mi folía
Luis Carrasco, 365 coplas. Año canario, n.º 12


Me ha encantado la elección de esta semana. Preciosa palabra. Muchas gracias por estos momentos.
La verdad es que sólo conocía la tercera acepción. Desconocía totalmente el uso de la palabra para describir esa especie de calima marina que tan bonito efecto visual crea en las costas canarias.
Desde el interior de la meseta ibérica, ese olor a maresía se echa de menos. Esperaré al sábado para poder refrescarme junto a la costa con la ayuda de El Cloquido.
Para todos aquellos lectores de esta web, amantes de la literatura canaria y que tengan hijos, sobrinos, etc. les recomiendo los títulos de la Colección Maresía, de Editorial Afortunadas. Son libros de autores canarios muy divertidos y amenos para los chinijos, y a precios muy económicos. Les apunto dos títulos, ahora que se acercan fechas señaladas: “Tibiabín”, de Chema Hernández; y “Omar el cangrejo”, de Víctor Álamo de la Rosa.
Perdón, el libro de Víctor Álamo de la Rosa en Editorial Afortuandas – Colección Maresía es “El naufragio de los mapas”. En cualquier caso, “Omar el cangrejo”, es también un buen libro para chiquillos, pero está editado por Ediciones Idea.
Se me fue el baifo…
Todo un placer saber que estas entradas hacen reflexionar y pensar en Canarias y en nuestra habla a los lectores y lectoras como tú, Mónica. Esperamos seguir contando con tus visitas y mensajes.
Valeriano, gracias también por tu comentario y por las recomendaciones; más de uno nos las hemos apuntado, y eso que ya no somos tan chinijos. Nos vemos el sábado con un paisaje sonoro cargado de maresía.