La palabra de la semana: matraquilla

Siempre que insistamos más de la cuenta en una idea o asunto corremos el riesgo de ser tildados de matraquillas. Me salto el orden habitual para incluir desde el principio una cita que ilustra muy bien el uso de este canarismo:

—Hijo… ¿Has pensado en lo que te dije anoche?

Chano puso cara de fastidio.

—¡Menuda matraquilla, madre! Sí, sí, iré a ver a Cayaya, se lo aseguro.

Félix Casanova de Ayala, El collar de caracoles, p. 81

El origen está en la palabra matraca ‘instrumento de madera que al sacudirlo golpea unos mazos contra un tablero produciendo un ruido desapacible’. Volvemos entonces a encontrarnos con un proceso de aplicación metafórica en el que la cualidad común es la pesadez o molestia. Remontándonos aún más atrás, matraca proviene del árabe mitraqa ‘martillo’.

Dentro del español de Canarias la palabra matraca también denota a una persona llena de achaques:

Tan joven y hecho un matraca: desde niño no hacía sino cargar y meterse en aquellos frigoríficos y, claro, ahora le sale todo.

Juan Maffiotte, Glosario de canarismos, p. 98

Derivados de matraquilla son matraquillar ‘insistir pesadamente en algún asunto’, matraquilloso y matraquillento (con el mismo significado) ‘majadero, impertinente’.

Y seguían ellas matraquillando cuando Juan roncaba como un bendito: «¿Habrá estado de cabarets?, porque no ha traído ni una locha»

Hermógenes Afonso de la Cruz, Rebereques. Hupalupa, p. 52

Matraca, Museo Etnológico de Sariñena

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Sobre Sergio

Sergio Gómez Brito nació en Gran Canaria y pasó su infancia y juventud entre esta isla y La Palma, de donde es toda su familia. Es un apasionado de la aviación, disciplina a la que dedica la mayor parte de su tiempo, desde el ocio hasta lo académico y profesional. Dentro de Ingeniería Aeronáutica se especializa en aeronaves y, como piloto comercial, continúa haciéndolo en campos directamente relacionados con el vuelo, siendo también miembro del Club de Vuelo Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid. En la actualidad complementa su formación estudiando Psicología para aplicarla al estudio de los factores humanos y la instrucción en aviación. La lectura, la fotografía, los idiomas y viajar son otras de sus aficiones.
 
A través de El Cloquido refuerza su vínculo con Canarias y su identidad, y de esta manera estimula su interés por el estudio de los sonidos, ambientales o lingüísticos, y las conexiones que con ellos mantienen las sociedades y los grupos, campo que también relaciona con la carrera de Psicología. Además de las grabaciones de campo realizadas en las Islas Canarias ha colaborado con varias cartografías sonoras en ciudades como Dublín, Londres o Madrid, donde actualmente reside. En 2012 comienza otro proyecto también conectado con la identidad sonora que registra y divulga el patrimonio sonoro aeronáutico.