Seguimos con geología y, como no podía ser de otra forma en Canarias, con accidentes de origen volcánico (ya vimos los jameos y las calderas). Con la entrada dedicada a los jameos empezamos a explicar cómo una lengua —el español— se adapta a un territorio nuevo —su geografía, flora, fauna y climatología— para el cual no siempre cuenta con palabras para describirlo. Al introducir este reto idiomático citábamos una de las tres formas con las que se resolvió: los préstamos lingüísticos. La segunda vía es la que vimos con la palabra caldera y consiste en ampliar el campo de usos de las palabras del español, como por ejemplo adquiriendo nuevos sentidos y acepciones mediante la ya vista aplicación metafórica. La tercera forma consiste en la construcción de palabras derivadas o compuestas a partir de las raíces patrimoniales y los instrumentos gramaticales del idioma. Para el origen de la palabra de hoy hay varias hipótesis y por eso unas quedan en una categoría y otras en otra.
Empezando por el significado, un malpaís es un terreno formado por coladas de lava basáltica, muy irregular y normalmente difícil de transitar. Son comunes en todas las islas y entre ellos están el de Güímar y el de La Rasca, en Tenerife, o el de La Corona, en Lanzarote, perteneciendo los tres a la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos. A pesar de su apariencia inhóspita los malpaíses albergan gran cantidad de especies, siendo muchas de ellas endémicas debido a la singularidad de las condiciones.
En cuanto al origen, adelantábamos antes que son varias las hipótesis que aparecen en la bibliografía. En primer lugar debemos considerar la existencia del término malpéis, con idéntico significado, ya que para unos será origen de la palabra malpaís y para otros al revés. Yendo una por una:
- A partir del español: siguiendo la tercera vía descrita al principio, algunos autores proponen que malpaís proviene de la combinación castellana mal país. Una vez creada la palabra malpaís, aparece la voz malpéis (y otras como maipéi).
Las tres hipótesis siguientes se apoyan en lenguas diferentes al español, quedando entonces encuadradas en la primera vía descrita (préstamo lingüístico). Además, en todas ellas se forma primero el bisílabo malpéis para luego dar lugar al trisílabo malpaís.
- A partir del portugués: hipótesis de que provenga de la expresión portuguesa malpé ‘mal pie’, por su dificultad para ser transitado.
- A partir del francés: apuntan como origen de malpéis la expresión francesa mauvais pais usada en Le Canarien para designar terrenos de difícil tránsito.
- A partir del francés antiguo: a través de los normandos que llegaron a las islas a principio del siglo XV. En este caso es a partir de la expresión male pais (mécontentement) ‘descontento’.
Las referencias que tenemos de esta palabra son muy tempranas, desde el siglo XVI:
El Adelantado da a Fernando Díaz [...] un pedazo de tierra monte [...], linda con un barranco y tierras de Diego Agreda, con la montaña y el malpaís.
F. Rervm Canariarvm, Protocolos de Alonso Gutiérrez, p. 346
Más tarde viajará a América con los emigrantes canarios: en México, Nicaragua y Perú malpaís significa ‘terreno árido, desértico e ingrato; sin agua y sin vegetación y, por lo común, cubierto de lava’, y lo mismo en Estados Unidos (donde está, por ejemplo, El Malpais National Monument). También en la novela Un mundo feliz, de Aldous Huxley, aparece la reserva ficticia Malpais, situada en Nuevo México.
Además de los textos científicos, dentro de la literatura canaria las referencias son constantes:
Los malpaíses barruntan
un vergel de flores blancas.
Reviven las secas tierras,
verdean las muertas ramas.
Fernando Garciarramos, Tafuriaste, p. 29
Tú naciste volcán
que plantó lindas montañas,
llanos, abruptos malpéis,
cenizas y hermosas playas
A. González, Cuarenta Sentimientos, p. 69


Hola, qué entrada más interesante, como siempre. La primera vez que me tropecé con esta palabra fue hace más o menos un año cuando leí Mararia de Arozarena, que fue mi primera incursión en la literatura canaria. Recuerdo que leí este libro en el tren camino de Murcia y que esta palabra en concreto me llamó mucho la atención. No sé , me pareció bonita, por su composición semántica, por cómo suena, y claro, por el contexto me imaginaba que era algún tipo de terreno, pero no sabía exactamente cuál y como iba sin diccionario, pues tuve que esperar a enterarme de su significado concreto, y luego vi imágenes en google. Este verano estuve en Sicilia y visité el monte Etna, y cuando subí a las coladas de lava, pensé: “mira, estoy pisando un malpaís”. Aprendo mucho con este blog
¡Gracias!
Genial la entrada, como siempre, y no menos genial la fotografía que la acompaña. Enhorabuena a la fotógrafa. Es ese paisaje de lavas retorcidas el que impregnó el abstracto matérico de César Manrique, que jugó a crear malpaíses que nacían, como delataba el uso del color rojo. En fin, una vez más, gracias por evocar tantas cosas.
Gracias por el comentario, Elena. Por lo que dices, te interesará escuchar la entrada de este sábado ya que grabamos el sonido de un malpaís en Tenerife (y que sin duda servirá para imaginarnos su textura).
Gracias por el aporte, Josemi (y gracias también de parte de la fotógrafa). Estas palabras del propio César Manrique vienen a corroborar tu comentario: “Toda la influencia que supone este escenario que ha rodeado mi infacia se ha manifestado sucesivamente en toda mi plástica, con gran libertad de expresión, como la misma brutal superficie de la isla” (Lanzarote, arquitectura inédita, pp. 85-89)
Para los que no somos artistas me pregunto cómo el paisaje, Canarias en su conjunto, nos ha influenciado y cómo se manifiesta.
La influencia del paisaje en la psicología humana es uno de los muchos elementos de análisis de Manuel Alemán en el libro “Psicología del hombre canario”. Como muestra, aquí les dejo una cita:
“El paisaje ha influido en la modelación psíquica del hombre canario. Le seguirá influyendo porque es una operación psicobiológica. Hoy nuestro paisaje canario está sometido a una sustracción de sus espacios naturales. ¿Cómo será la gente canaria del futuro sin playas plácidas, sin árboles, sin montes, … si el paisaje que se nos va a incorporar dentro son bloques, cemento y hierro? ¡Pobre paisaje, pobre pueblo y pobre gente!” (p.27)
Más específicamente sobre la influencia del paisaje canario, de nuestra realidad en el arte, Ángeles Abad, en su “La identidad canaria en el arte”, CCPC, La Laguna, 2001, nos dice:
”Del repaso general a la plástica canaria del siglo XX se desprende la idea de que ha sido una preocupación constante para los artistas isleños la representación de la realidad en que están inmersos, y que esa preocupación es producto de la toma de conciencia del carácter diferencial de esta realidad”.
Es esta toma de conciencia, a mi juicio, un fenómeno alumbrador que muchos artistas plásticos isleños han experimentado y compartido, como el mismo César Manrique. Pero además, es un fenómeno que debe traspasar los límites del arte, para adentrarse en terrenos como la lingüística, la etnografía, la literatura, el ocio, la música,… sentando las bases de una conciencia canaria que haga honor a nuestras gentes y nuestro paisaje.
Un “malpaís”, como dice más de un verso conocido, es mi patria. Yo creo que los canarios, a diferencia de otros muchos, somos capaces de ver toda la belleza que esconden estos terrenos abruptos y salvajes. Forman parte de nuestra identidad, igual que la misma palabra. Yo oigo “malpaís” y me suena a “Canarias”. Es una palabra muy bonita.
Magnífica esta entrada.Tengo la suerte de conocer bien la obra de algunos artistas canarios en la que las texturas se han conseguido gracias a la utilización de las distintas
clases de tierras y materiales volcánicos de las islas.Juan José Gil y Francisco Lezcano por ejemplo consiguen la fuerza expresiva gracias al alma de la tierra misma,con sus matices y colores naturales expresan todo lo que les da su origen.
También la presencia de este mar amable y la inigualable luz de las islas,conforman el cáracter de sus habitantes,ya lo creo.
Hola,
Muy interesante la entrada. ¿Sería posible alguna aclaración sobre los topónimos Masapez y Maipez? Al menos en Gran Canaria, se repiten en algunos lugares, precisamente, donde abunda el malpaís, y a mí me resultan variantes bastante curiosos, sobre todo por la inclusión de la zeta final que nosotros no pronunciamos.
Gracias
Ya veo que a nadie deja indiferente este paisaje tan canario, como bien apunta Rosa. Isabel, bienvenida otra vez a la página. De nuevo, no dejen de completar esta entrada escuchando el audio del sábado.
Mónica, interesantes los topónimos que citas. Respecto al primero, la palabra “masapez” se refiere a ‘tierra rojiza’ y viene del portugués “massapez”, con un significado original muy parecido. Un ejemplo:
“En el valle de Taganana se encuentran sedimentos de carácter continental: unas veces formados por fragmentos heterométricos ligeramente rodados [...], mientras que en otras ocasiones son depósitos arcillosos, denominados masapez, o de grano muy fino.” (Alberto Galván Tudela, “Taganana. Un estudio antropológico social”, p. 97)
El segundo, Maipez, sí que está relacionado con el malpaís ya que viene de “maipéis”, nombrado en la entrada. Sobre su escritura, en la bibliografía encontramos: “respetando la pronunciación dialectal canaria, habría que grafiar Maipés”. Sea como sea, las dos variantes están recogidas.
Sólo un apunte. Los canarios sí pronunciamos la /z/, pero no como en la Norma castellana, interdental, sino como manda nuestra propia Norma canaria: sibilante y sorda, como la /s/ en posiciòn intervocálica y aspirada en final de sílaba. A partir de ahí es perfectamente normal que aparezca la letra zeta en cualquier vocablo, topónimos incluidos, de nuestro dialecto: Zumacal, Zonzamas, Mazo,…
Gracias por el apunte, una cosa más que aprendemos. Por cierto, todo un lujo contar con un seguidor y comentarista como tú, Josemi. Es como si tuviera un blog de divulgación de astronomía y uno de mis habituales fuera, precisamente, astrónomo. ¡No pierda las mañas!
Tienes razón Josemi los canarios no hacemos distinción entre el sonido de la ese y de la zeta, es por lo cual que me comentaba que me resulta curioso que se introduzca la zeta en la variante maipez sin que obedezca a ninguna variación fonética.
En el caso de los topónimos que nombras – aparte de que Zumacal es una palabra castellana y entiendo lógico que se requiera una distinción entre los fonemas- las otras dos son palabras de origen aborigen, ¿no podría ser que la transcripción castellana obedeciera a su sonido original?
Hola, Mónica:
No tengo ninguna respuesta para eso que comentas, aunque me atrevo a sugerir alguna inconsistencia ortográfica que pueda haberse mantenido en el tiempo. En cuanto a los topónimos, no era mi intención aportar sólo topónimos de origen amazigh. Desconozco si en el insuloamazigh existía una zeta interdental, como la que hacen los castellanos, entre otros. Ni siquiera sé si existe en el amazigh actual. Sí existe en el alfabeto tiffinagh una grafía específica para un fonema diferente de la “ese”, para entendernos, luego parece probable. Aquí la puedes encontrar:
http://www.yallaz.net/index.php?page=chi&l=it
Y como allí mismo se explica, es también el símbolo del hombre libre. Es, por supuesto, un símbolo bien conocido en Canarias puesto que aparece en numerosos grabados así como en la iconografía popular. En fin, yo no soy ningún experto ni muchísimo menos en estas cuestiones. Te sugiero que si tienes interés acudas a la página de Ignacio Reyes, que sí es un experto en insuloamazigh.
http://www.ygnazr.com/
Un saludo.
Brito, los mejores proyectos divulgativos son aquellos que se apartan conscientemente de los tecnicismos y realizan una traducción y un acercamiento del asunto al público en general, no especializado. Creo que ésa es una de las tantas virtudes de El cloquido, por lo que cualquier posible aporte que yo pudiera realizar no tiene ni muchísimo menos la importancia del fin último: dignificar el uso del habla canaria a través de un mejor conocimiento de la misma. Saludos.
Muchas gracias por las aportaciones Josemi.
Se está ultimando el equipamiento del Parque Arqueológico del Maipés en Agaete para abrirse al público antes de finalizar el año. El Parque es un impresionante cementerio tumular indígena, con cerca de 700 tumbas, declarado Bien de Interés Cultural. Las tumbas están construidas con las piedras de malpaís de la colada volcánica sobre la que se asienta.
Es frecuente, sobre todo en la prensa, ver escrito de manera errónea “Parque Arqueológico del Maipez” con Z. Siempre en la bibliografía relativa a este yacimiento arqueológico aparece denominado Maipés con S y curiosamente, cuando en los años setenta se declara Monumento Histórico Artístico (hoy BIC) en Madrid, se” peninsulariza” la palabra y aparece denominado con la Z final. La gente de Agaete siempre lo ha llamado Maipés de Arriba para diferenciarlo del Maipés de Abajo, lo que hoy es el puerto de Las Nieves.