Después del verano, El Cloquido vuelve para seguir analizando las palabras, voces y sonidos de Canarias. La estructura y periodicidad será la misma, dedicando los miércoles a los canarismos y los sábados a las grabaciones de la fonoteca.
Como la palabra jameo, el canarismo caldera forma parte del conjunto de términos que describen la geografía y geología de las Islas, refiriéndose en este caso a una depresión de forma circular que queda en la tierra tras una explosión o erupción volcánica. Ejemplos hay muchos, como puede ser la Caldera de Taburiente, en La Palma, o la Caldera de Bandama, en Gran Canaria.
Nuevamente, un proceso de aplicación metafórica está detrás del origen de esta acepción. El objeto que pasa a designar a este accidente geográfico, por su parecido, es una vasija de metal grande y redonda, caldera (del latín caldaria), y como topónimo aparece documentado este cambio semántico ya desde el siglo XVI:
«El doceno señorío era Acero, que al presente llaman la Caldera, que en lenguaje palmero quiere decir lugar fuerte, que parece querer significar lo mismo que en lenguaje herreño Ecero»
Abreu Galindo, Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, p. 268
Más tarde, en el siglo XIX se empezó a usar en Canarias como término técnico de Geología y es precisamente a través de publicaciones científicas de alemanes en Canarias como esta voz llega al alemán (caldera), al inglés (caldera), al finés (kaldera) e incluso al ruso (кальдера) y al griego (καλδέρα), entre otros tantos. También citan los dos diccionarios consultados el término portugués caldeira, con el mismo significado, aunque las hipótesis que se hacen en ambos apuntan a que la influencia es del español de Canarias al portugués de Madeira y Azores.
Derivados de esta acepción de caldera son caldereta ‘caldera de pequeñas dimensiones’, caldero ‘precipicio hondo de los barrancos en cuya base se forma una oquedad circular’ (también llamado calderetón en Lanzarote), caldereto y calderetero ‘viento fuerte que procede de la Caldera de Taburiente’ (en La Palma) y calderetón ‘viento muy fuerte’ (en Fuerteventura y Lanzarote).
La casucha era el principio de malpaís. El viento había levantado en la fina arena volcánica pequeñas dunas; hoyos labrados por el calderetero simulaban pisadas de brujas.
Luis Ortega Abraham, Migajas, p. 80
[...] muchas veces con vientos bastante duros, que es al que llamamos caldereto y que llega a causar destrozos de alguna consideración en las plantaciones, pero que jamás mete mar en nuestra rada por estar al abrigo que la tierra le da con estos tiempos.
Armando Yanes Carrillo, Cosas viejas de la mar, p. 273


Bienvenido tras el descanso del verano. Recuerdo que supe por primera vez con cierta profundida acerca de este canarismo en una clase de Ciencias Naturales, allá por quinto de EGB. Era una de las pocas muestras de un tímido acercamiento a la Escuela Canaria que tanto echo en falta hoy en día. Nuevamente, gracias a El Cloquido por contribuir a llenar ese hueco.
Muchas gracias por el comentario, Josemi. Ahora que lo dices, me apunto ese tema para alguna entrada futura: el habla canaria en la escuela (aunque podría ser perfectamente ampliado a la situación en la enseñanza de la cultura canaria en general).
Seguimos con el ritmo de entradas de siempre: mañana sábado, paisaje sonoro de la costa de Lanzarote; para la semana que viene, la palabra del miércoles vendrá complementada con el audio del sábado para entender aún mejor su significado.
Ya había ganas de que volviera el Cloquido, bienvenido de vuelta.
Este verano tuve la suerte de poder pasar 2 noches y 3 días en esa maravilla mundial que es la Caldera de Taburiente y puedo decir que para mí el vocablo ya nunca más será el mismo.
Curiosamente, me pasó algo parecido a Josemi con la palabra caldera. En 3º de BUP fue la profesora de inglés la que, de pasada, nos dijo que el término había pasado a todos los idiomas para designar ese accidente geográfico tan característico. Hasta entonces no tenía ni idea, y no lo hubiera sospechado.
Aquí sigo, enganchado al Cloquido y esperando con interés esas entradas sobre el habla canaria en la escuela canaria.
Gracias por la bienvenida Iván, un placer tenerles por aquí de nuevo con sus aportes. Tenemos todo un curso por delante así que habrá muchas palabras y sonidos con los que encontrarnos.
Lo de la escuela me parece oportuno, le iré dando forma. Son ya varios los que me han comentado anécdotas un tanto esperpénticas sobre sus profesores de Lengua.
Por cierto, no me olvido que les tengo pendiente un paisaje sonoro de El Confital.