Con este pequeño cambio en el título despido hasta septiembre las habituales entradas de los miércoles y sábados. Además de otros compromisos que requieren bastante tiempo, durante este periodo grabaremos gran parte del material que aparecerá de septiembre a diciembre, con muchas ganas y ánimos gracias a la inmejorable recepción que entre ustedes está teniendo el proyecto.
Entrando en materia, hoy toca hablar de los sebadales. Son praderas submarinas pobladas de seba (Cymonodea nodosa), alga que se encuentra en fondos arenosos normalmente hasta los 35 metros de profundidad y de importancia vital para nuestras costas y mares. Además de ser una especie más que enriquece la biodiversidad canaria, hay otros beneficios derivados de esto. El primero está relacionado con la erosión, ya que los sebadales la evitan al estabilizar el sustrato. El catedrático de Biología Marina de la Universidad de La Laguna (ULL), Alberto Brito, enlaza este primer efecto de la no erosión con el evitar la pérdida de arenas, el mantenimiento de los sistemas dunares en las costas y el control del oleaje. El segundo es el aporte de oxígeno y biomasa de estas praderas al medio ambiente. Por último, el tercero es tan importante o más que los anteriores. Los sebadales dan cobijo a numerosas especies, muchas de ellas con interés comercial, y es que entre estas algas encuentran el soporte ideal para desarrollarse: alimento y ausencia de los depredadores propios de fondos rocosos. En palabras de Joaquín Barquín, profesor de Biología de la ULL, y resumiendo los tres puntos anteriores: «La salud del sebadal es la salud del mar.»
Lo anterior no es solo una exposición del significado de la palabras seba y sebadal, es también la respuesta natural de la comunidad científica al nuevo Catálogo de Especies Amenzadas de Canarias donde se rebaja la protección de los sebadales: ambos científicos, junto con el catedrático emérito de la misma universidad, Wilfredo Wilpret, firmaron un manifiesto con esas y otras ideas en defensa de los sebadales el 13 de febrero de 2009. En este sentido, pongo algunos extractos de las alegaciones que hizo Ben Magec en 2008:
[...] Son también varios centenares las especies de invertebrados que se pueden localizar en los sebadales de Canarias y es, asimismo, un hábitat muy importante para los peces, habiéndose contabilizado casi un centenar de especies asociadas a estas praderas, siendo especialmente importante para el alevinaje, refugio y alimentación de muchos de ellos. Totalmente dependientes de este hábitat son los caballitos de mar (la especie Hippocampus ramulosus está como vulnerable en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias) y los pejepipas (Syngnathus acus, Syngnathus typhle, Nerophis ophidion). Además, con frecuencia se observan juveniles de tortuga boba (Caretta caretta) en determinadas áreas de sebadal, especie que se encuentra mundialmente amenazada, por lo que se halla protegida a nivel regional, nacional y comunitario. Por tanto, este hábitat en Canarias, por encima incluso del valor que pueda tener la seba como especie, destaca por el indudable valor ecológico del hábitat que conforma. [...]
[...]
A pesar de esto, la Comisión Europea termina avalando en el mes de diciembre de 2006 la construcción del proyecto, y es en la actualidad la protección a nivel canario de la seba como especie —y no como hábitat—, lo que causa serios problemas legales para la construcción de este proyecto, por estar clasificada como especie Sensible a la alteración de su hábitat en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias.
El proyecto de puerto se sitúa en medio de la gran pradera que se desarrolla frente a la costa del municipio de Granadilla, y causará la desaparición de gran parte de la misma, en especial la zona ubicada al sur del proyecto —por las corrientes dominantes—, que es precisamente la que se incluye dentro del LIC (Lugar de Importancia Comunitaria).
Tras un primer intento de avalar legalmente el proyecto mediante el trasplante de la parte de la pradera que se iba a sepultar por la construcción del puerto, algo más que dudoso desde el punto de vista legal y científico —puesto que se tendrían que trasplantar centenares de hectáreas y todavía no se han conseguido resultados mínimamente aceptables de los trasplantes experimentales efectuados—, el Gobierno de Canarias parece haber optado por una solución más drástica: rebajar el nivel de la protección de la seba en todo el Archipiélago desde la segunda categoría en importancia (Sensible a la alteración de su hábitat) a nada menos que a la cuarta (De interés especial) y, además, parece que pretenden descatalogar los sebadales que van a quedar sepultados por estas obras.
[...]
Ben Magec-Ecologistas en acción, 28 de noviembre de 2008
La respuesta llegó también, además de la ciudadanía y la comunidad universitaria, de algunos medios audiovisuales como Palante Producciones. En relación a este vídeo, yo también le doy mi voz y mis palabras, ya que estas no solo sirven para describir nuestra realidad sino también para defenderla:
Queda todavía analizar la etimología propuesta para este término, segunda mitad de la sección. El origen, como el de tantos canarismos relacionados con el mar, está en el portugués, en particular en la palabra seba ‘alga’. En gallego también está la voz ceiba, y varias fuentes citan esta última como influencia en el portugués seba. Ya dentro del español de Canarias, a seba se le añade el sufijo de sentido colectivo -al para formar sebadal.
La voz escrita con c, menos extendida, también existe. Tienen idéntico significado aunque en cualquier caso es completamente diferente al de cebadal ‘terreno sembrado de cebada’, con la que tampoco comparten etimología. En el Diccionario ejemplificado de canarismos incluyen ambas, apuntando en sebadal «Se ha escrito a veces cebadal» y en cebadal «Su grafía etimológica —usada con más frecuencia— es sebadal.» Marcial Morera proporciona en el Diccionario histórico-etimológico del habla canaria solo la formas con c, aunque da ejemplos del uso de ambas. En su libro El habla. Todo sobre Canarias (p. 50), las incluye solo con s.
También la palabra sebadal tiene la acepción ‘zona de la costa donde se depositan sebas’, originando topónimos como El Sebadal, en Gran Canaria.
Ya habiendo puesto antes algunas pruebas de su uso, pongo ahora otra dentro de la literatura canaria:
«El ya carcomido vehículo atravesando los arenales olorosos a salitre y seba lo puso, en cosa de veinte minutos, muy cerca de su primer destino»
Ángel Sánchez, Cuchillo criollo, p. 93
Quiero cerrar estos tres primeros meses dando las gracias a todos los lectores de la página, en especial a los que dejan sus comentarios y a los que decidieron colaborar activamente en el proyecto como informantes, a ciegas muchas veces ya que tenía muy poco de página que poder mostrar. Respecto a la fonoteca que sus voces han ido conformando, tengo muy presente que a día de hoy faltan muestras de las islas de El Hierro, La Gomera, Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa, asunto que iremos cubriendo ya que es el objetivo principal del proyecto. Estoy muy agradecido también a las páginas amigas Bienmesabe y Tamaimos, por la ayuda y difusión, así como a sus responsables, que apoyaron y se interesaron por esta web antes incluso de que naciera.


Es un honor apoyar tan esmerado, interesante, formativo y rico proyecto.
Seguiremos en ello.
Felicidades y ánimo en todo.
Enhorabuena por esta primera etapa tan rica e interesante. Estoy seguro de que tras el verano abrirá El cloquido una nueva etapa de sonidos y palabras tan fructífera como la anterior. Seguiremos atentos. Saludos.