La palabra de la semana: desinquieto

Esta entrada bien podría llamarse “En defensa de la palabra desinquieto“, apoyándome en el título del magnífico libro de Marcial Morera, y es que cuento con los dedos de mi mano los canarios con los que he hablado de ella y no la han tachado, como mínimo, de “dudosa”. En realidad no me asombra, y es que somos nosotros mismos los que normalmente apostamos bajo por nuestra habla.

Desinquieto quiere decir ‘inquieto’, con el significado de la raíz reforzado por el prefijo des-. Es justo aquí donde empiezan las dudas ya que, como argumentan algunos, se está negando dos veces la quietud y, por tanto, desinquieto no puede significar ‘inquieto’, sino más bien lo contrario. Detrás de este aparente juego de lógica hay un problema: ignorar una de las acepciones de dicho afijo.

El prefijo des-, que habitualmente niega, también afirma, intensificando y reforzando el significado. Esto lo pueden consultar en la quinta acepción dada por el DRAE (enlace), y también en la quinta del diccionario de María Moliner. El ejemplo que propone el diccionario de la Real Academia es despavorido. Esta palabra significa ‘lleno de pavor’. ¿Y pavorido? Pues lo mismo, ‘lleno de pavor’, solo que en la primera el significado de la raíz está intensificado. Lo mismo pasa con desgastar y gastar, uno de los varios ejemplos que da María Moliner (otro de ellos es, precisamente, desinquieto e inquieto).

Sobre la etimología, en la bibliografía todos coinciden en la influencia de la voz portuguesa desinquieto, con el mismo significado, en la formación de esta palabra dentro del español a partir del prefijo des- y la raíz inquieto ‘bullicioso, que no se está quieto’.

Esta palabra se usa también en zonas como Andalucía, La Mancha, Murcia o Salamanca, y en países como Cuba, México, Panamá, Puerto Rico o República Dominicana (sin contar todos aquellos países que usan la voz portuguesa desinquieto). Por otro lado, tenemos los derivados desinquietardesinquietud.

Visto lo anterior, parece claro que ni la lógica ni la lengua señalan en ningún momento como errónea a esta palabra. Son motivos extralingüísticos los que, una vez más, se encargan de hacerlo. Cada uno podrá usarla o no, faltaría más, pero lo que no podemos es restar valor y vigencia a una palabra tan válida como desinquieto, así como no lo hacemos con despavorido o desgastar. Yo, que sí la uso, me beneficio de tener dos palabras en lugar de una, aprovechándome de esa quinta acepción a la hora de comunicarme (y pienso ahora en la ilustración que hice para la palabra cambar).

Morera llama a los escritores que han sabido entender y usar nuestra habla «gotas de agua en el océano de los desdeñosos o indiferentes». Les presento aquí algunas de esas gotas que con su pluma demuestran saber separar la lengua de los prejuicios, para servirse así mejor de todas las posibilidades que el español les pone a su alcance:

«El pequeño es más ruin, desinquieto»

Juan Manuel García Ramos, Malaquita, p. 107

«Se te ve como desinquieto, Melo. ¿Pasa algo que yo no sepa?»

Ángel Sánchez, Cuchillo criollo, p. 31


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Sobre Sergio

Sergio Gómez Brito nació en Gran Canaria y pasó su infancia y juventud entre esta isla y La Palma, de donde es toda su familia. Es un apasionado de la aviación, disciplina a la que dedica la mayor parte de su tiempo, desde el ocio hasta lo académico y profesional. Dentro de Ingeniería Aeronáutica se especializa en aeronaves y, como piloto comercial, continúa haciéndolo en campos directamente relacionados con el vuelo, siendo también miembro del Club de Vuelo Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid. En la actualidad complementa su formación estudiando Psicología para aplicarla al estudio de los factores humanos y la instrucción en aviación. La lectura, la fotografía, los idiomas y viajar son otras de sus aficiones.
 
A través de El Cloquido refuerza su vínculo con Canarias y su identidad, y de esta manera estimula su interés por el estudio de los sonidos, ambientales o lingüísticos, y las conexiones que con ellos mantienen las sociedades y los grupos, campo que también relaciona con la carrera de Psicología. Además de las grabaciones de campo realizadas en las Islas Canarias ha colaborado con varias cartografías sonoras en ciudades como Dublín, Londres o Madrid, donde actualmente reside. En 2012 comienza otro proyecto también conectado con la identidad sonora que registra y divulga el patrimonio sonoro aeronáutico.