Hace unas semanas nombraban en los comentarios la importancia de conocer también el significado y origen de los topónimos. Estoy totalmente de acuerdo, y así la toponimia canaria irá apareciendo tanto en esta sección como en los paisajes sonoros.
Aunque la procedencia de estas voces es variada, la gran mayoría nos llega a través de la lengua amazigh. Morera hace un apunte muy interesante de estas últimas:
[...] por su esoterismo estructural, proporcionan cierto halo de misterio a los nombres tradicionales de nuestras comarcas, pueblos, llanos, montañas y barrancos.
Marcial Morera, El habla. Todo sobre Canarias, p. 40
También las palabras de Menéndez Pidal, citadas en ese mismo libro, nos recuerdan la magia escondida detrás de estos topónimos:
No olvidemos que, como escribe Ménendez Pidal, «en los nombres de los ríos, montes y lugares escuchamos efectivamente la voz lejana de los pueblos que nos precedieron sobre nuestro suelo y que bajo él se sepultaron en inmemoriales vicisitudes históricas, porque esos nombres vienen, por densa tradición, de boca en boca, desde los labios de aquellos antepasados prehistóricos hasta nuestros oídos. La toponimia será recurso único para descubrir algo de la relación que el idioma de hoy guarda con el de nuestros antepasados más remotos»
Marcial Morera, El habla. Todo sobre Canarias, p. 26
La Fortaleza de Chipude es un roque con configuración de meseta situado en el municipio de Vallehermoso, en La Gomera, y toma su nombre de la localidad a la que pertenece, Chipude. El roque era originariamente denominado Argodey, y así aparece recogido en las primeras referencias etnohistóricas. Chipude es descrita por Gaspar Frutuoso en 1590 como ‘tierra de palmeras’, y proviene del vocablo amazigh čepude ‘borra de palmera, placas o láminas de esta borra’. Argodey proviene del vocablo también aborigen ăr-gudiy, y significa ‘lugar de abundancia’.
Los usos más probables de este lugar según la bibliografía son variados: zona de refugio ante ataques, marcador astronómico o lugar de reunión con fines políticos, militares o religiosos. Muchas fuentes coinciden en que sirvió también como asentamiento temporal a pastores.
En el libro Abora. La prehistoria de La Palma, es citado como marcador astronómico:
Nos tenemos que desplazar y trepar al santuario de la Fortaleza de Chipude, lugar con abundantes restos rituales como las “aras de sacrificio” desde donde se aprecia el amanecer del solsticio de verano por la cumbre del Garajonay.
Miguel A. Martín, Abora. La prehistoria de La Palma, p. 215
Según esta hipótesis, el roque serviría de observatorio en el que situarse para calcular el solsticio de verano, que no es otro que el día en que comienza el año guanche: si desde Chipude vemos que el sol amanece justo por el Alto del Garajonay, estamos en torno al 21 de junio. Existen otros marcadores astronómicos en Canarias, basados todos en la observación de la posición de los astros respecto a alguna referencia.
Cualesquiera que sean las teorías más acertadas, quedan garantizadas las palabras de Morera y Menéndez Pidal del principio.
Con algo menos de misterio, La Fortaleza alberga numerosa flora de especies endémicas, estando declarada como Área de Sensibilidad Ecológica, Espacio Natural Protegido y, más recientemente, Bien de Interés Cultural en la categoría de zona arqueológica.
Volviendo a aspectos más lingüísticos, a partir del nombre de la localidad tenemos los gentilicios chipude, chipudense, chipudano/a y chipudero/a.
«Inopinadamente, Charles Pipes se lanzó a bailar entre los chipudes»
Félix Casanova de Ayala, El collar de caracoles, p. 89
«Los malos tiempos del viejo empezaron cuando se te ocurrió ir con la chipudera.»
Alfonso García Ramos, Guad, p. 150
Y para terminar con esta sugerente palabra, un vídeo de lujo: el tema Chipude, del grandísimo José Antonio Ramos, en concierto en el Teatro Cuyás:


Magnífico artículo, desde su impecable princio hasta el maravilloso final.
Uno de los pueblos más bonitos de Canarias, otrora perteneciente al bando de Orone. Tuve la suerte hace unos años de vivir las fiestas de esta localidad de Vallehermoso y asistir a una de sus famosas verbenas con las orquestas típicas de la isla, con esa propuesta musical que mezcla cumbia y rancheras y que tan famosa se ha hecho en todas las islas.
Para ampliar el tema que apuntas sobre el conocimiento científico de los aborígenes canarios, recomiendo la lectura de este pequeño dossier: Conocimientos científicos y técnicos de los guanches
Gracias, Anxo. Los chipudenses deben de estar encantados con esa canción de José Antonio Ramos.
Interesante documento, Valeriano. Aunque la arqueoastronomía es todo un mundo, con una estimación rápida se puede ver que no es nada descabellado el que Chipude funcione como marcador astronómico:
Con un mapa, el acimut y la altura del Alto del Garajonay respecto Argodey son 68.2º y 5.4º respectivamente (mirar con una brújula a 68.2º y levantar la vista 5.4º). Pues bien, a las 07:45 del 21 de junio de este año el Sol tendrá un acimut de 66º y una altura de 6º, es decir, prácticamente sobre el punto más alto de La Gomera. Como comparación con cualquier otra fecha del año, el pasado 1 de enero el Sol salía con un acimut de 122º, nada que ver con lo anterior (queda mucho más al Sur).
No voy a tirar mi reloj, pero ahí quedan estos números que muestran la precisión de la hipótesis de cómo calculaban el solsticio de verano, inicio de su calendario bioastronómico.
Enhorabuena por esta entrada, que inaugura una nueva etapa en la difusión y el conocimiento adecuado de nuestros topónimos. Soy un convencido de que sólo que se conoce, se puede llegar a amar y creo que muchos canarios pueden establecer una nueva relación con el territorio, nuestros pueblos, playas, barrancos,… si llegan a conocer el origen del nombre de esos lugares. Ojalá llegue pronto el día en que a la entrada de cada pueblo los canarios y foráneos puedan leer una sencilla explicación… ni siquiera hace falta que sea tan brillante como la que hoy nos trae El cloquido.
Aparte: Hace muchísimos años subí a la Fortaleza de Chipude, tal y como se la suele conocer. Fue una experiencia inolvidable. La mesa es enorme y caminarla asomándose a sus bordes te descubre paisajes recónditos de la bellísima isla gomera. Recuerdo ver a lo lejos Erques, Erquito,… y, allá abajo, una fábrica conservera de pescado de cuando los canarios nos comíamos nuestras propias conservas de pescado sin tener que comprárselas a las grandes empresas gallegas. También vimos, en el punto más prominente de la mesa, una cruz y una bandera española. No hace falta ser Roland Barthes ni ningún experto en semiótica para interpretar algo así. Lo dijo Pedro Guerra en su famoso poema “Cathaysa”, musicado después por su hijo, Pedro Manuel Guerra, componente del añorado grupo musical Taller Canario de la Canción.
“La gueldera de Acentejo y el engodo en Candelaria.
Primero llegó la cruz y después las espingardas.”
¡Qué simbólico poner ambos símbolos justo ahí! Hizo falta ponerlas, marcar el territorio, destruir el significado anterior e imponerle uno nuevo, con la cruz y la bandera…
En fin, muchas gracias a El cloquido por tantos recuerdos como ha producido en mí, saber nuevamente del origen de Chipude.
Saludos.
Brillante entrada y hermoso lugar. Coincido plenamente con Josemi en que conocer el significado de esos innumerables nombres que pueblan nuestra geografía nos ayudará a conocernos mejor y a apreciar mucho más ese legado que dejaron nuestros ancestros. Apuesto que El Cloquido hará una magnífica labor en su favor. Un saludo.
Muchas gracias por los comentarios, Josemi e Icorbo.
Los dos coinciden en la importancia de conocer lo propio para valorarlo. En el caso de los topónimos, hablaba hace unos días con Valeriano del gran interés que muchos extranjeros muestran por nuestra cultura a través de ellos precisamente: Jandía, Taburiente o Tindaya les resultan un excelente y atractivo escaparate hacia la historia, aparte de ser un valor añadido a la geografía. Este interés es normal, el mismo que cualquiera de nosotros sentiría al viajar a Japón, Australia o Grecia a los diez segundos de abrir el mapa y ver Hokkaidō, Uluru o Rodas: ¿qué significan?, ¿qué parte de la historia se relaciona con estos lugares?
Es justo cuando esa atracción y esa curiosidad la sentimos también hacia Canarias cuando empezamos a vivir de una manera más plena y consciente. Y no solo eso, también nos hace más permeables a la hora de acercarnos a otras culturas ya que sabiendo todo lo que esconde nuestra toponimia sería casi imposible viajar a aquellos países sin indagar en la de ellos.
De nada Brito. Por cierto, mi seudónimo es un topónimo de la isla de Tenerife, lo conozco por tradición oral de mi familia, pero no tengo ni la menor idea de que puede significar…esto es nuestra tierra es una constante, y muchos se preguntarán de donde vienen esos nombres que han oido toda su vida. No saberlo puede incluso llevar a engaños…me viene a la mente mi abuelo, campesino de la Punta de Anaga que me decía que Taganana (nombre guanche) venía de la época de la conquista de “está ganada”, cuando según creo Anaga era uno de los bandos de paces. Creo que con esto me explico: un pueblo que no conoce su pasado difícilmente podrá construir un futuro con dignidad; ni (a propósito de tu comentario) un pueblo que se desconoce podrá interactuar con otros en igualdad de condiciones, se limitará a absorber lo que vea o le impongan.
Un saludo.