La palabra de la semana: barraquito

Los más observadores habrán notado que las entradas salen siempre bien temprano, a las siete en punto. Si alguno la está leyendo antes de salir de casa, o ya en el trabajo, puede que la palabra de esta semana lo incite a levantarse de la silla del ordenador. Además de dar nombre a uno de los blogs más visitados de la gofiosfera, el barraquito es un habitual en las mañanas de muchos canarios; para unos con esa denominación, para otros como leche y leche.

Lo anterior hay que matizarlo, ya que el barraquito puede ser presentado de dos formas (aunque ambas comparten la presentación en vaso largo). La primera, más elaborada, contiene café, leche entera, leche condensada, un poco de licor, canela y un trocito de cáscara de limón. La segunda, más habitual, contiene café, leche entera y leche condensada.

La etimología propuesta es bastante curiosa. Con la bibliografía habitual, el origen de barraquito es el mote de la persona que empezó a tomar este tipo de cortado: Barraco (de ahí que también encontremos la forma barraco). Esta joven pero extendida palabra nace a mediados del siglo XX en Santa Cruz de Tenerife, y es en esta isla donde más se usa.

Por cierto, y esto va más bien por los canarios en la diáspora: recuerden siempre al camarero el vaso largo.

¡Gracias, Barraco!

Barraquito apto para todos los públicos, foto por Busy

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Sobre Sergio

Sergio Gómez Brito nació en Gran Canaria y pasó su infancia y juventud entre esta isla y La Palma, de donde es toda su familia. Es un apasionado de la aviación, disciplina a la que dedica la mayor parte de su tiempo, desde el ocio hasta lo académico y profesional. Dentro de Ingeniería Aeronáutica se especializa en aeronaves y, como piloto comercial, continúa haciéndolo en campos directamente relacionados con el vuelo, siendo también miembro del Club de Vuelo Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid. En la actualidad complementa su formación estudiando Psicología para aplicarla al estudio de los factores humanos y la instrucción en aviación. La lectura, la fotografía, los idiomas y viajar son otras de sus aficiones.
 
A través de El Cloquido refuerza su vínculo con Canarias y su identidad, y de esta manera estimula su interés por el estudio de los sonidos, ambientales o lingüísticos, y las conexiones que con ellos mantienen las sociedades y los grupos, campo que también relaciona con la carrera de Psicología. Además de las grabaciones de campo realizadas en las Islas Canarias ha colaborado con varias cartografías sonoras en ciudades como Dublín, Londres o Madrid, donde actualmente reside. En 2012 comienza otro proyecto también conectado con la identidad sonora que registra y divulga el patrimonio sonoro aeronáutico.