Escúchala en cápsula: Audiocápsula – jameo
Locución: Valeriano | Duración: 2’14” | Música: Chipude, José Antonio Ramos; Dinner at eight, SuperstereO
Una parte del léxico del español de Canarias describe precisamente la particular y variada geografía de las Islas. La realidad insular (geografía, flora, fauna y climatología) impuso a la lengua española nuevas necesidades expresivas. En la bibliografía es descrito este reto idiomático, así como se presentan las tres maneras con las que se resolvió. Una de ellas fue precisamente tomar voces de las otras lenguas con las que el español entró en contacto.
Como los perenquenes, los jameos eran ya parte de la realidad natural del canario prehispánico: son cuevas grandes y profundas originadas como resultado del desplome del techo de un tubo volcánico (una vez más, vemos con este ejemplo como no es exactamente igual la realidad descrita por la palabra cueva que por la que nos ocupa, ganando en precisión al contar con ambas). Según la bibliografía habitual, su origen es el vocablo amazigh xam, que significa ‘casa’, ‘choza’, ‘tienda’, al que se le añadió el morfema hispano de género. A la hora de remontarnos más atrás, a partir del amazigh, hay diferentes hipótesis.
Hablar de jameos nos hace pensar casi de forma obligada en los Jameos del Agua. El genial César Manrique crea este espacio a partir de tres jameos con los que refleja uno de sus pilares creativos: la armonía entre la naturaleza y el arte.
El túnel volcánico al que pertenecen tiene una longitud de más de siete kilómetros, y se adentra 1600 metros en el océano dando lugar al mayor tubo volcánico sumergido del planeta: el Túnel de la Atlántida.



Como viene siendo marca de la casa, otra interesantísima entrada,… La palabra “jameo”, al contrario que otras, ha contado con poderosos factores a favor de su popularización, prestigio y consecuente permanencia. Principalmente, la intervención de César Manrique y el éxito de la misma, lo cual fijó la palabra al espacio, el significante al significado, me atrevo a decir que ya para siempre. No ha ocurrido así con otros topónimos, también de origen amazigh que, los que no han desaparecido, reciben cada día los embates de la globalización, que a menudo significa la derrota de las culturas pequeñas, más débiles, frente a las más grandes y poderosas. Así con Tarajalillo, en el Sur de Gran Canaria, que el fenómeno turístico convirtió en San Agustín. En las últimas décadas se nos han llenado las islas de topónimos “kitsch”, que a mí personalmente me parecen bastante horteras, y que nade me dicen ni en lo emocional ni en lo identitario: Meloneras Beach, Waikiki, Río Piedras, Puerto Rico, por no hablar de los no sé qué golf y los no sé cuántos paradise,… En fin. Menos mal que nos queda El Cloquido.
Hay palabras que embelesan por su sonoridad y su música,jameo es una de ellas y yo la asocio a un sitio mágico.
Tambien la estupidez se está globalizando y claro,esas palabras “kitsch”,lo son porque están asociadas a ideas que no se corresponden con la realidad y que acaban confundiendo el paraiso con un hotel de cinco estrellas .Y respecto a Tarajalillo,ya se sabe,en España,vestimos un santo desvistiendo a otro.
Nos queda el cloquio.Isabel
Muy interesante la entrada. Comparto la opinión de Josemi: en nombre de la globalización se están cometiendo en los últimos años los mayores atropellos a culturas y lenguas de milenaria tradición que, casualmente, corresponden con las señas de indentidad de pueblos explotados económicamente y cuyo peso en los organismos internacionales es mínimo.
La UNESCO -organismo dependiente de la ONU- ha realizado varios estudios a este respecto (http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001387/138768s.pdf). De carácter casi testimonial, estas publicaciones no hacen más que evidenciar el abuso por parte de las grandes potencias en relación a cuestiones idiomáticas, lingüísticas y culturales: tres pilares que en una verdadera sociedad global deberían ser el orgullo y sostén de una enriquecedora “aldea global”.
Gracias a El Cloquido por ser nuestra particular UNESCO en relación a la defensa del habla canaria.
Ojo, este vocablo de “jameo” podría proceder del flujo morisco que arribó, sobre todo, a las islas orientales mediante las razzias del siglo XVI. Esta posibilidad se especifica en el Amawal (diccionario) de Ignacio Reyes, adjunto en el apartado de Bibliografía de este blog.
Josemi, “tarajalillo” puede que sea también una palabra de origen amazigh, lo que no podemos estar seguros es que sea precolonial, ya que esta denominación también existe en la Península Ibérica. Por lo que parece probable que viniera con la colonización.
Saludos.