Escúchala en cápsula: Audiocápsula – flis
Locución: Víctor Calero | Duración: 1’59” | Música: Chipude, José Antonio Ramos; Dinner at eight, SuperstereO
El origen propuesto para esta palabra da que hablar. El significado, como con tantas otras que aparecerán, es de sobra conocido: insecticida en spray.
La hipótesis sugerida por Morera es que proviene de la marca comercial Flit. Esta tesis es compartida por Cristóbal Corrales y Dolores Corbella en el Diccionario Ejemplificado de Canarismos, así como por Manuel Seco en su excelente Diccionario del español actual. Además, podemos encontrar ambas formas, flit y flis, dentro de la documentación histórica y literaria que presentan. Pese a que hay acuerdo, no ocurre lo mismo en la entrada del dialecto canario en Wikipedia, donde aparece de forma recurrente la hipótesis de que provenga de la palabra inglesa fleas, que significa ‘pulgas’ (esto no estaría mal si citaran alguna fuente, una de las normas básicas de dicha enciclopedia). Lo mismo pasa con otras palabras, como cambullón, aunque la idea es que poco a poco vayamos mejorando ese artículo. Edito: ya pueden consultar esta última palabra aquí.
Ya en general, esta etimología es la misma que tienen palabras tan comunes como kleenex, támpax, tippex o walkman. Las cuatro vienen recogidas en el ya nombrado diccionario de Manuel Seco (entre otras muchas similares). También aparecen en el Diccionario del uso del español de María Moliner (a excepción de la segunda), así como en el Nuevo diccionario de voces de uso actual, de Manuel Alvar. Dentro de la lengua inglesa también son comunes estas voces y, por ejemplo, el diccionario Oxford registra todas las anteriores.



¡Que bonito,Sergio, te lo estás currando,me encanta entrar cada semana y ver qué me encuentro!
Hasta la próxima.Isabel
La mal llamada “etimología popular” ha hecho muchísimo daño. La palabra que hoy tratas es un ejemplo, pero el caso más conocido es el de “cambullón”. Supongo que ya lo tratarás con la extensión que mereces por lo que no ahondaré en el asunto, pero sí me interesa decir aquí que considero este tipo de fenómenos, su difusión, acrecentada hoy por internet, uno de los factores de mayor empobrecimiento y devaluación de nuestro patrimonio lingüístico. Menos mal que poco a poco El cloquido va poniendo las cosas en su sitio.
Muchas gracias, Isabel. Precisamente estaba ahora con la del próximo miércoles; una palabra realmente bonita y que espero encuentres interesante.
Josemi, no pocas veces me has explicado eso mismo, que además te toca muy de cerca profesionalmente. Parece claro que lo fácil y rápido vuelve a tener éxito: dar un origen erróneo desde el inglés es sencillo (flit, cambullón, pizco, cotufas) y se camufla entre los otros anglicismos que sí tenemos, tanto en el habla canaria (piche, naife, queque), como en el resto de registros de la lengua (fútbol, voleibol, toffee).
Pues estar prevenidos y saber distinguirlos es una buena forma de enriquecer y amar nuestra habla canaria. Mi anglicismo preferido se utiliza en Tenerife: “la chercha”, que viene de “churchyard”, el patio de la iglesia, más bien, como suele suceder en las iglesias protestantes, el pequeño terreno destinado a cementerio detrás de la iglesia. Hay una chercha muy bonita en Puerto de la Cruz en trámites de protección. Les recomiendo que la visiten, los ranilleros y el resto de canarios.
Hola: yo siempre le llamé flis a casi cualquier tipo de spray, pero especialmente le llamaba Flis al que echaba agua para planchar. No se quien me lo pegó, pero mi madre siempre me decía que estaba mal dicho jaja. En fin, a mi siempre me pareció que tenía algo de onomatopéyico: que cuando apretabas hacia flisss y que era por eso. Seguramente me equivoque pero al menos quería compartirlo contigo. ¡Un saludo!
Bienvenido Isma, y gracias por comentar.
En absoluto estabas equivocado al usarla en ese otro sentido; concretamente has hecho una aplicación metafórica. Este proceso semántico es el origen de muchísimas palabras, tanto canarias como del resto del español (y también en otras lenguas). Son voces que pasan a designar objetos, cualidades o acciones que guardan cierto parecido, real o imaginario, con los objetos, cualidades o acciones que las mismas designaban o designan.
Sobre el “poder o no poder” usar una palabra, estáte atento a una entrada que saldrá dentro de un tiempo: trataremos este asunto que tanto ha perjudicado a nuestro léxico.
Esto me hace recordar otro producto químico que dada su popularidad ha pasado a ser una palabra cotidiana: el Zotal.
Para el que no conozca su procedencia, sin ánimo de hacer publicidad, que visite la web: http://www.farmazoo.com/zotal1.htm
¡Te voy a lavar la boca con agua y zotal, malcriado!
Tihulawen / Saludos